Educación Lúdica

La educación lúdica frente al siglo xxi

La educación es y ha sido siempre un tema central en la agenda pública. Sin embargo, hoy que una pandemia global condiciona todos los aspectos de la vida cotidiana, el sistema educativo está en crisis. Pero no se trata ya solo de la falta de una infraestructura informática para sostener varios meses de aislamiento y clases remotas, sino de un nuevo paradigma en la producción y el acceso al conocimiento. En este sentido, la educación lúdica, una propuesta metodológica basada en la diversión y la experiencia, se presenta ya no como una alternativa, sino como una necesidad pedagógica fundamental.

 

Sistema educativo y panorama actual

El sistema de escolarización tiene como objetivo brindar una educación estable al total de la población y desarrollar las competencias sociales y conceptuales necesarias para participar en la sociedad. Sin embargo, los contenidos formales y estáticos que se presentan en la dinámica profesor/alumnado hoy presentan un claro problema, puesto que los jóvenes tienen cada vez a más temprana edad la capacidad de adquirir dichos contenidos por cuenta propia, en cualquier momento, y su aprendizaje, por lo tanto, no está supeditado exclusivamente a los límites del salón de clases. El hipervínculo y democratización en la producción del conocimiento tienden una red conceptual perfectamente asequible por parte del alumno —aunque no de manera equitativa—. El interés propio es el que motiva la exploración y la natural adquisición de los conocimientos. Esto, lejos de ser un problema, es una ventaja que tienen las nuevas generaciones.

 

El método lúdico

El paradigma actual requiere de una fórmula educativa que contemple esta realidad y pueda articularla tanto desde el punto de vista conceptual como metodológico. Las investigaciones más recientes destacan la idea de la participación y motivación del alumnado mediante la diversión y el juego. La educación lúdica es un método que busca justamente eso; promover la curiosidad y los intereses particulares para facilitar el aprendizaje y maximizar la adquisición de los conocimientos. Esto se consigue, por un lado, mediante la estimulación y la curiosidad, puesto que se trata de actividades divertidas, y el descubrimiento a través de la experiencia participativa y grupal, de manera que la interacción y la sociabilidad se fomentan desde muy temprana edad.

Esta metodología produce resultados muy claros a corto y mediano plazo. El mismo material didáctico se desarrolla con la intención de ser atrapante y despertar el entusiasmo en los y las estudiantes. Las actividades, que pueden ser muy variadas y flexibles, pueden ponerse en práctica de manera sencilla y permiten el desarrollo de cualidades tales como la comunicación y la tolerancia, el liderazgo y la división de tareas, pero también sirve como recurso para lidiar con la frustración y los errores desde una base de confianza y reafirmación.

 

Beneficios y alcance

La experiencia grupal hace que la educación sea vista como una actividad competitiva y divertida, basada en la puesta en práctica de competencias y habilidades de las que se dispone y su complementación y acople con otras materias y conceptos nuevos. Si bien los beneficios de la educación lúdica se ven a lo largo de diferentes rangos etarios, es especialmente efectiva durante los primeros años de la infancia. En efecto, es entonces cuando el cerebro desarrolla ciertos conocimientos emocionales y afectivos que tienen que ver con el entorno y la recepción sensorial involuntaria. Asimismo, entre los tres y los cinco años la persona establece las competencias lingüísticas y cognitivas que influyen en las redes de sentido y conocimiento primario sobre el mundo. Durante los años siguientes, entre los seis y los ocho años, podemos descubrir y otorgar apreciaciones de valor ideológico a los conceptos mismos, determinando ciertas áreas e intereses por encima de otros.

El método lúdico, al desarrollar los intereses particulares del alumno o alumna y motivar su adquisición, es efectivo en todos estos aspectos, puesto que, en vez de establecer un plan de estudios basado en la repetición, fomenta la adquisición del conocimiento teniendo como base la propia experiencia y particularidades de la persona. El alumno o la alumna aprende a aprender, a gestionar sus propios intereses formativos y los requerimientos particulares que estos le presentan. Esa es la gran diferencia con respecto a la escolaridad tradicional, y lo que vuelve a esta metodología en un gran recurso frente a la era informática y la sobreproducción del conocimiento, puesto que produce sujetos críticos capaces de evaluar los múltiples frentes de información de los que dispone.

La sociedad basada en la accesibilidad y la creación democrática del conocimiento, producto de la globalización informática, requiere de una educación que responda a las particularidades de los individuos y les ofrezca las competencias intelectuales necesarias para convertirse en sujetos críticos. El sistema escolar hoy busca incorporar a la educación lúdica en los diferentes niveles escolares y sostenerla en el tiempo.

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